«Detrás de cada catástrofe hay vidas humanas y la prevención no puede aparecer únicamente cuando hay una emergencia»: Ángela Mbang Ncogo Nsa
octubre 29, 2026 2026-10-29 14:22«Detrás de cada catástrofe hay vidas humanas y la prevención no puede aparecer únicamente cuando hay una emergencia»: Ángela Mbang Ncogo Nsa
«Detrás de cada catástrofe hay vidas humanas y la prevención no puede aparecer únicamente cuando hay una emergencia»: Ángela Mbang Ncogo Nsa
Por: Constantina Nchama Bakale Okomo
La profesora de la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE), ingeniera de Minas, máster en Gestión de Desastres y doctoranda en Gestión de Proyectos, defendió la importancia de fortalecer la cultura de prevención y la gestión del riesgo de desastres en el país, durante una conferencia celebrada el 28 de octubre de 2026 en el Centro Cultural Español de Malabo.
Malabo, 28 de octubre de 2026. «Hay acontecimientos que pueden cambiar una vida en cuestión de segundos». Con esta reflexión comenzó el cortometraje que abrió la conferencia impartida por Ángela Mbang Ncogo Nsa, una pieza audiovisual destinada a sensibilizar a la población sobre las consecuencias de los desastres y la necesidad de anticiparse a ellos.

Bajo el título Cultura de conocimiento del riesgo para desastres naturales y antropogénicos en Guinea Ecuatorial, la profesora centró su exposición en la importancia de identificar las amenazas, comprender la vulnerabilidad y fortalecer la capacidad de respuesta de las comunidades. Su mensaje fue claro: «Prevenir hoy salva vidas mañana».
Durante la ponencia, explicó que el riesgo de desastre está relacionado con la posibilidad de que un fenómeno peligroso provoque pérdidas humanas, materiales, económicas o ambientales. Para comprenderlo, señaló cuatro factores fundamentales: la amenaza o peligro, la exposición, la vulnerabilidad y la capacidad de respuesta. Asimismo, distinguió entre riesgos naturales, antropogénicos y socioculturales, haciendo referencia a situaciones como las lluvias intensas, los deslizamientos de tierra, los incendios y las explosiones.
Para trasladar estos conceptos a la realidad nacional, Ángela Mbang Ncogo Nsa analizó varias tragedias ocurridas en Guinea Ecuatorial en los últimos años. Entre ellas destacó las explosiones del 7 de marzo de 2021 en Nkoantoma, Bata; las inundaciones que afectaron a Luba y algunos barrios de Malabo en agosto de 2025; el derrumbe ocurrido en el barrio Acrópolis de Malabo el 2 de abril de 2026, y el incendio registrado en el barrio Semu-Salomé el 21 de octubre de 2026.

Las inundaciones registradas en Luba el 2 de agosto de 2025, provocadas por las intensas lluvias y el desbordamiento de ríos, afectaron a numerosas familias y ocasionaron daños materiales en viviendas y vías de acceso. El suceso puso de manifiesto la necesidad de mejorar los sistemas de drenaje, reforzar la prevención y preparar a las comunidades para hacer frente a fenómenos meteorológicos de esta naturaleza.
Por su parte, el derrumbe de Acrópolis causó la muerte de una mujer embarazada y sus seis hijos, mientras que el incendio de Semu-Salomé dejó seis víctimas mortales de una misma familia.
A través de estos acontecimientos, la especialista destacó la necesidad de analizar las causas, los daños y las respuestas adoptadas ante cada emergencia para extraer enseñanzas que permitan evitar tragedias similares. Insistió en que el impacto de un desastre no depende únicamente de la intensidad del fenómeno, sino también de la vulnerabilidad de la población y de su capacidad para responder.

La resiliencia fue otro de los conceptos centrales de la conferencia. La profesora la definió como la capacidad de las personas y las comunidades para afrontar una tragedia, recuperarse y aprender de la experiencia. En este sentido, defendió la reducción de la vulnerabilidad social y económica, la construcción de infraestructuras seguras y la protección del medio ambiente como medidas esenciales para preparar mejor al país ante futuros riesgos.
Para construir una cultura de prevención en Guinea Ecuatorial, propuso educar desde las escuelas y universidades, preparar a las comunidades, fortalecer los sistemas de alerta temprana, involucrar a los jóvenes, actualizar los planes de emergencia y realizar simulacros. También subrayó la importancia de mejorar la investigación y la coordinación entre las instituciones responsables de la gestión de desastres.
Tras su exposición, se celebró un panel de expertos en el que se analizaron las consecuencias económicas y sociales de las emergencias. Los participantes abordaron la destrucción de infraestructuras, las pérdidas de viviendas y pertenencias, la disminución de los ingresos familiares y las interrupciones de la actividad productiva. También señalaron que los costes de reconstrucción y asistencia a los afectados pueden incrementar las necesidades de gasto público, mientras que las pérdidas familiares pueden dejar profundas secuelas psicológicas.

La conferencia contó además con representantes del Gobierno, de la sociedad civil y de otros sectores, quienes destacaron la necesidad de acompañar la sensibilización ciudadana con financiación, compromiso institucional y una preparación permanente de la población.

Al término de su intervención, Ángela Mbang Ncogo Nsa resumió el propósito de la jornada con una declaración que puso en el centro la dimensión humana de las emergencias: «Estamos aquí no para hablar de desastres, sino de vidas humanas, porque detrás de cada catástrofe hay vidas humanas. Necesitamos profesionales, instituciones, universidades y empresas. Necesitamos voluntad de prevenir; cuando hablamos de prevención, hablamos de inversión».

La conferencia concluyó con un llamamiento a consolidar una cultura preventiva que permita anticiparse a los riesgos, reducir la vulnerabilidad y mejorar la respuesta ante futuras emergencias. La idea central quedó clara: la prevención no debe comenzar cuando ocurre una catástrofe, sino mucho antes, mediante el conocimiento, la educación, la planificación, la inversión y el compromiso colectivo para proteger vidas humanas.